Google+Find us on Google+
La nueva promesa educativa
SociedadÚltima Hora

La nueva promesa educativa

A lo largo de la historia hemos sido testigos de varias promesas. Una fue aquella de la tierra prometida, conocida por todos y detallada en el antiguo testamento. Después de cuarenta años de peregrinación los textos bíblicos la dieron por cumplida, aunque no sabemos si aquella tierra consumó las expectativas de sus protagonistas.

Fue una promesa religiosa, además de sagrada y de estas han existido varias. Por cercanía me quedaré con aquella que concedía paz, gloria y vida eterna después de la muerte, la cristiana. A día de hoy, esta incógnita sigue sin resolver. Como toda promesa, el ansiado momento es trasladado a un tiempo remoto que sucederá en un futuro próximo o lejano.

Pasemos a una promesa más actual. En pocos años las máquinas trabajaran por nosotros, todo será mas fácil, el hombre será liberado de pesadas cargas. Circulaba este eslogan cuando la tecnología, las comunicaciones y los primeros síntomas globalizadores se cogieron de la mano pero lamentablemente eso no ha ocurrido.

La tecnología está sirviendo para que una sola persona pueda administrar un volumen de trabajo nunca antes visto en la historia de la humanidad. Por otro lado y debido a las máquinas y la robotización, la destrucción de empleo es empírica y la tendencia aumentará en las próximas décadas. En esta promesa,  la tecnología se puso a favor de los beneficios pero a día de hoy no hemos sido liberados de nada, al contrario, las obligaciones y desempeños se han mutado y las responsabilidades incrementado, pero la llamada liberación no se siente en el imaginario de los asalariados. Actualmente en las sociedades industriales existe un sentimiento de explotación y frustración por parte de los trabajadores que está siendo estudiado científicamente. ¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo? ¿Hemos perdido el concepto original del trabajo?

Existió la promesa universitaria en una época en la cual España se estaba incorporando a una economía de mercado, se abrió a Europa y entramos en un tipo de sociedad industrial y permisiva. Con la llegada de la economía terciaria  aquellas personas que pudieron estudiar o adquirir conocimientos y acostumbrados a ver a sus padres en aquellos duros trabajos con jornadas interminables, para ellos el sector servicios fue como no trabajar. Interiorizaron que un título universitario era el pasaporte hasta la cima, y la política utilizó el lema de la meritocracia, la cualificación, la movilidad social y demás oportunidades para trasladar toda la responsabilidad al ciudadano, los datos científicos nos hablan sobre este tema, pero merecería un tratamiento paralelo por su extensión. Sabemos que la decepción universitaria ha sido considerable y un halo de apatía invadió a varias generaciones de europeos decepcionados, llegando hasta nuestros días.

Es el momento de analizar una promesa sutil y actual, la promesa digital que se empieza a gestar como evolución de la promesa tecnológica cuando la tecnología empieza a desarrollarse a un ritmo frenético y que culmina con la aparición de Internet, las T.I.C y todo tipo de dispositivos móviles, la hiperconectividad y la sociedad red. Parece ser que es ahora cuando las nuevas tecnologías emergentes van a cumplir este papel liberador que ansiamos, pero es fácil sentirse frustrado, todavía hay que esperar un poco. El momento como en toda promesa que se precie aun  no ha llegado.

Llegamos así al tema que nos concierne. Algunos expertos opinan que la historia suele repetirse y ahora en vez de innovar en mi opinión estamos asistiendo a un “remake” de la promesa universitaria, camuflada y maquillada.

Los medios de comunicación pregonan los nuevos paradigmas educativos, con la aparición del aula 3.0 y toda una gama de revolucionarias metodologías: E-learning, blended learning, mobile learning, aprendizaje cooperativo, aprendizaje basado en proyectos, clase inversa o flipped classroom, gamificación o aprendizaje por competencias. Parece ser que hasta ahora, estábamos confundidos con una metodología que no acababa de  funcionar y es por esto que se justifican los errores.

Algunos padres, desconcertados por la relativa valía de  sus propios títulos universitarios, buscan centros educativos para sus hijos que apliquen estas emergentes metodologías, se puede pensar que ahora si estamos en lo cierto, que el éxito o fracaso de anteriores décadas se ha debido a errores didácticos o de enfoque.

No debemos olvidar que existen factores externos al sistema educativo y de ignorarlos, podría ocurrir que este soplo de aire fresco no produzca otra cosa que mayor frustración y decepción. Dichos factores dependen directamente del entorno político y pueden adoptar diversos nombres: condiciones laborales, estatuto de los trabajadores, negociación colectiva, políticas de empleo, retribuciones salariales y un largo etc. de acuerdos políticos que  deberíamos estar controlando continuamente.

Eres joven, te has preparado, has  estudiado, has hecho aquello que te dijeron, cumples los requisitos pero cuando llegas al mercado laboral no das crédito a lo que tus ojos ven. Esto, no te lo había contado nadie, tu caso sería diferente porque aquellos errores los cometieron tus padres debido a una metodología ineficaz.

Ante las decepciones del cada vez más competitivo mercado laboral, algunos optan como estrategia por incrementar su formación a niveles  casi marcianos, los datos dicen que puedes adelantar varios puestos en las filas del paro o situar tu curriculum en alguna posición más elevada de la montaña de folios o archivos pdf con varios títulos sumados a varios masters. Esta historia puede recordar a algo, ¿no les parece?

Si queremos que la nueva promesa educativa se cumpla, es decir que aquellos nuevos profesionales cualificados obtengan el deseado trabajo con una remuneración que les permita disfrutar de la plena ciudadanía, no debemos descuidar otros aspectos fundamentales como son los convenios laborales, las asociaciones sindicales, el marco legal y legislativo, los grupos de presión y todo aquello que garantice un mercado laboral accesible y un salario suficiente para poder disfrutar de los bienes y servicios necesarios inherentes a la mencionada ciudadanía plena . La política es la disciplina encargada de la misión y los políticos los delegados de los ciudadanos, aunque las sociedad que tenemos la construimos todos. Ya lo dijo el filósofo: ” O queréis la libertad o queréis la tranquilidad ”

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *