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Smartphone, la palabra sagrada
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Smartphone, la palabra sagrada

Este famoso término  omnipresente, forma parte del grupo de conceptos que la sociedad da por supuesto que todo el mundo conoce. Pero, ¿qué es exactamente un smartphone? Básicamente un teléfono inteligente, un ordenador de bolsillo, una computadora de fácil transporte, con la cual además de hablar, comprar, fotografiar y enviar mensajes en cualquier sitio y a cualquier hora, se puede utilizar como símbolo de identidad y estatus.

Usted instala una app en su Smartphone y es posible retocar fotos, conocer las oscilaciones de la bolsa, reservar vuelos y hoteles, vigilar a nuestro bebé en la guardería, realizar una gestión administrativa y realizar todo tipo de pagos. Toda esta gama de posibilidades existentes en la sociedad post-industrial era impensable hace tan solo unos años.

La historia de los medios de comunicación nos enseña que cada vez que irrumpe una nueva tecnología en la sociedad, es amada por unos y odiada por otros, presentada como una condena o tal vez la liberación. Desde la imprenta a la televisión, desde el telégrafo a la radio muchos han sido los detractores y muchos los defensores de las distintas tecnologías y el potencial  de esta dependerá del uso y el enfoque que podamos darle  en el sentido individual y colectivo. ¿Estamos aprovechando esta oportunidad?

Desde los medios de comunicación y la publicidad emitida por las multinacionales, se presenta esta tecnología como salvadora, redentora, que llevará al hombre al nivel de desarrollo y conciencia que necesita, es la llamada promesa digital, la posibilidad de un mundo mejor debido a la “ayuda” de la tecnología .El momento actual exige pensar sobre muchos aspectos que están en el aire debido a la rápida incursión de las T.I.C y a la temprana edad que comienzan a utilizarse, hay cuestiones importantes que debemos resolver.

La telefonía es una industria que mueve cientos de millones y es sabido por muchos que los grupos que dominan  los medios de producción, también tienen la capacidad de dominar e imponer el tipo de pensamiento, de hacer circular ideas preconcebidas. Esta tecnología se presenta actualmente como sagrada aunque en el pasado fuera considerada como profana. Lo sagrado no se cuestiona, no se debate, se impone y simplemente se acepta, posee una estela de salvación, de algo que está por venir, un fin de carácter glorioso. Lo profano sin embargo se cuestiona y puede ser atacado porque no es digno, es mundano y banal. Los Smartphone por sus características son enormemente atractivos para la población y la tendencia va en aumento, la televisión tuvo su debate, lo mismo ocurrió con la época dorada de la telefonía fija pero un factor tan importante como la hiperconectividad de los menores por citar algún ejemplo, merece ser tratado con la profundidad que se merece.

Actualmente no tenemos estudios concluyentes que aclaren si el ser humano está siendo más feliz, llegará a buen puerto o que tenga mayor nivel de conciencia debido a la telefonía, a las tiendas de aplicaciones o a los mercados de apps, a la posibilidad de estar siempre comunicado o conectado, que estemos progresando hacia un futuro “mejor” pues el progreso o la evolución tiene múltiples significados. Lo que está claro es que los Smartphone están muriendo de éxito y que nuestro sistema económico está basado en la comunicación, el comercio y el transporte, son las bases de la conocida globalización. Hemos de reconocer que estamos al principio del camino y que toda tecnología reciente necesita un periodo de asimilación por parte de la sociedad.

En mi opinión, no debemos de obviar que aunque los smartphones  posean más matices profanos que sagrados, sí que tienen ciertos atributos liberadores, y debo decir que es una tecnología que aunque omnipresente en la sociedad actual, no está siendo explotada totalmente, es decir, no le estamos sacando el rendimiento, el potencial que realmente posee y las encuestas y estudios sobre el uso y hábitos de la tecnología hablan de ello. Son muchos los que se divierten, los que se comunican, pero pocos los que crean contenidos y los difunden o utilizan este pequeño ordenador con fines educativos o culturales. Parece ser que nos divierten más lo videos de gatos arañando pelotas que ponernos los cascos y escuchar una conferencia pero siguiendo la tradición; lo sagrado no debe cuestionarse.

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